martes, 23 de enero de 2018

El placer de correr con los hijos



Yo corro porque me motiva, porque hace que me sienta viva, feliz!

 Hoy, fue el inicio de otra etapa. Hoy, me di cuenta que puedo compartir más tiempo con mis enanos.
 Mi plan era salir a correr, aprovechando que la abuela estaba en casa.
 "Voy contigo", "yo también, pero en mi bici", escuché decir. Eran ellos,  se auto invitaban a mi entrenamiento semanal, y yo ¿qué más podía querer?, ¡más feliz que una perdiz!
 Cada uno iba en su bici, y yo corriendo detrás de la menor por si algo sucedía (función innata de una madre)
 Manejaron esquivando baches, sorteando curvas, eludiendo todo tipo de material y todos los pormenores que encuentras en una ciclovía que está en mantenimiento.
 No se quejaron en ningún momento, a pesar de que el recorrido fue largo. Recorrimos toda la avenida Tomás Valle, de inicio a fin, desde la Panamericana Norte hasta el Aeropuerto, ida y vuelta. Sin quejas, ni llantos, ni lamentos y con un rasponcito en la rodilla por intentar manejar sin manos. 
 Para mi  correr es liberar energía, ir a una velocidad constante alternando con ciertos piques, concentrarme en la música de mis audífonos y así obviar el sonido de la calle, pero hoy no fue como de costumbre. Cada semáforo, parada obligatoria; cada cruce, inspección visual de 360° puesto estaba con mis 2 amores.
  Fue un momento inolvidable y entretenido. Aprendieron también a ser precavidos en la calle, a visualizar el entorno antes de avanzar y sobre todo a divertirse sanamente. Recuerdos que no tienen precio y se graban en la retina para siempre.

  Bicicletearon como unos verdaderos ciclistas audaces!




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